Por Nicolás Fernández
San Lorenzo juega mal. Muy mal. El pasado sábado contra Gimnasia de Jujuy el defensor Jonathan Bottinelli convirtió a los tres minutos el gol y el equipo se replegó para jugar de contra. En lo que restó de partido sólo tuvo dos situaciones más de gol. La primera fue de Hernán Peirone que, mano a mano con el arquero Valdiviezo, se la tiro a quemarropa al cuerpo. La otra de Ezequiel Lavezzi que hizo una de más, siempre una de más. Gambeteó bien al portero en velocidad y cuando debía definir de zurda se acomodó para su mejor perfil y disparó, todo este tiempo que parece una eternidad, pero fueron un par de segundos bastó para que el defensa Ramón llegara a despejar sobre la línea.
Conclusión: un equipo que pretende ser campeón –aunque aún no terminó de confeccionar su plantel- sólo pateó tres veces al arco de otro que pretende permanecer en la categoría.
Más allá de las situaciones de gol, el ciclón no logró realizar tres o cuatro pases consecutivos al compañero tras más de un mes de pretemporada. Qué hace un equipo en la pretemporada? Se va de vacaciones. Siento ser tan duro en mis críticas, pero lamentablemente, en la primera fecha, cuando el hincha está todavía lleno de ilusiones y expectativas, un equipo no puede defraudar tanto.
Punto a favor: la defensa. Si bien fue una casualidad que Gimnasia no haya empatado, debido a la cantidad de situaciones que generó, la defensa se mostró sólida tanto por abajo como por arriba y, considerando que dos de los tres defensores son nuevos, da la sensación de que ese punto está bien cubierto. Por otro lado, San Lorenzo es un equipo que defiende con siete hombres –al estilo de uno chico- por lo que es esperable que un conjunto así defienda bien.
Es hora de que el técnico deje de lado las peleas mediáticas y se ponga a trabajar un poquito, sino las ilusiones que los hinchas han invertido este torneo se disiparán mucho más rápido que las de ediciones anteriores.

